
Con emoción y sentido de logro se realizó la graduación de la primera generación del Magíster en Docencia Universitaria de la Universidad del Alba, sede Antofagasta, un programa de dos años orientado a fortalecer las competencias pedagógicas de profesionales que hoy forman a estudiantes en diversas disciplinas.
La ceremonia marcó un hito para la sede regional, al consolidar una instancia de perfeccionamiento académico destinada a mejorar la calidad de la enseñanza y contribuir a la formación de nuevas generaciones de profesionales para el norte del país.
Los graduados, que recibieron sus títulos de manos del vicerrector de sede, Valentín Volta, y de la directora de Docencia, Danitka Zoffoli, fueron Arturo Álvarez Gallegos, Ilenia Berríos Farías, Irene Torrejón Gallo, Nicolás Horstmeier Riffo, Abigail Díaz Ávalos y Camila Sotelo Da Silva.
Durante la ceremonia, realizada en el auditorio Ossa de la casa de estudios, el vicerrector destacó el significado de este hito académico.
“La Universidad del Alba se enorgullece de entregar al país profesionales preparados para asumir los desafíos de la docencia y la gestión universitaria. Ellos llevarán el conocimiento y los valores que han desarrollado en nuestra institución y marcarán una diferencia en cada espacio donde se desempeñen”, señaló, al felicitar a los graduados y a sus familias.
En representación de la generación, el director de Medicina Veterinaria de la sede, Arturo Álvarez, subrayó el sentido colectivo del perfeccionamiento académico. “Muchas veces se piensa que especializarse es algo personal, pero en realidad está enfocado en nuestros estudiantes. Este título es mío, pero también pertenece a todos ellos”, afirmó.
Una reflexión similar planteó el psicólogo Nicolás Horstmeier, quien destacó que el perfeccionamiento docente permite fortalecer la calidad de la enseñanza. “El aprendizaje continuo es fundamental para mejorar nuestras competencias y reflexionar sobre cómo enseñamos”, indicó.
Para quienes culminaron el programa, la obtención del grado también representa el cierre de un proceso exigente, marcado por la necesidad de compatibilizar estudios, trabajo y vida personal.
Así lo expresó la graduada y directora de la carrera de Enfermería de sede, Ilenia Berríos, mientras que su compañera de aula Irene Torrejón destacó que “se cierra un proceso, pero también comienza otro, porque uno nunca deja de estudiar”, subrayando el desafío que implica cursar un postgrado.