
En el marco de la ceremonia oficial de Implementación de la Estrategia Nacional del Litio en Antofagasta, el vicerrector de la sede local de la Universidad del Alba, Valentín Volta, participó como invitado y planteó una pregunta estratégica que marcó el diálogo con autoridades nacionales y regionales: ¿Podrá el litio sostener una política de regionalización más profunda que la nacionalización y chilenización del cobre en el siglo pasado?
La actividad reunió a representantes del Gobierno, autoridades regionales y actores del mundo productivo y académico, consolidando a Antofagasta como epicentro del debate sobre gobernanza de recursos estratégicos.
En ese contexto, la ministra de Minería, Aura Williams, y el gobernador regional, Ricardo Díaz, abordaron la interrogante formulada por Volta, destacando las diferencias estructurales entre la industria del cobre y la del litio.
La secretaria de Estado recordó que la nacionalización del cobre dio origen a instituciones como Codelco y Cochilco, marcando un hito en la historia económica del país. Sin embargo, enfatizó que se trata de un mineral concesible: quien obtiene una pertenencia minera adquiere derechos de exploración y explotación sobre todo lo que se encuentre en ese territorio, derecho que es transferible y heredable.
En contraste, el litio -junto con los hidrocarburos- es un recurso no concesible al declararse estratégico. Esto implica que el litio es de dominio del Estado, que no otorga concesiones, sino que celebra contratos por tiempo determinado y bajo condiciones específicas.
“Eso nos permite fijar reglas, establecer cláusulas y resguardar el interés público. Si un proyecto no se desarrolla, el recurso sigue siendo del Estado”, explicó la ministra.
Desde el ámbito regional, el gobernador de Antofagasta reconoció que el proceso de diseño de la estrategia incluyó momentos de tensión con el nivel central, particularmente en torno a la participación del territorio y las comunidades.
No obstante, destacó que se generaron espacios que permitieron incorporar consultas indígenas, resguardar fondos regionales asociados a un porcentaje de ventas y asegurar participación regional en instancias como el Instituto de Litio y Salares.
Asimismo, valoró que la estrategia contemple protección ambiental de los salares, señalando que el desarrollo de la industria no puede desvincularse del resguardo ecosistémico ni de la investigación científica asociada.
Para el vicerrector Volta, la diferencia jurídica del litio abre una oportunidad histórica para avanzar hacia una regionalización más profunda. “Si el Estado es titular del recurso y puede pactar condiciones contractuales con exigencias territoriales, existe un margen real para fortalecer la descentralización”, sostuvo tras la ceremonia.
Para el vicerrector, “el desafío ahora es consolidar capacidades técnicas, investigación aplicada y formación de capital humano avanzado en la región, de modo que el litio no solo represente ingresos fiscales, sino una verdadera palanca de desarrollo territorial para Antofagasta y el norte del país.”