
“Un reconocimiento en la propia tierra no es igual a ningún otro”. Así lo expresó la presidenta del Senado, Paulina Núñez, al encabezar la ceremonia “Mujeres en la historia: perlas del norte”, instancia que reunió en la sede Antofagasta a ocho referentes de distintos ámbitos para relevar su aporte al desarrollo regional.
“Reencontrarnos aquí, entre nosotras, en nuestra tierra, tiene un valor distinto”, señaló la senadora por la Región de Antofagasta, visiblemente emocionada. En su intervención, agradeció a la Casa de Estudios por impulsar este reconocimiento, destacando especialmente su sentido de continuidad: “Ojalá esta iniciativa perdure en el tiempo, porque todavía hay muchas mujeres que deben ser visibilizadas”.
La actividad no solo puso en valor trayectorias individuales, sino que también reforzó una idea compartida, destacada por el vicerrector de sede, Valentín Volta, quien aseguró que “el liderazgo femenino en Antofagasta se construye desde la experiencia, el territorio y la persistencia”.
Entre las homenajeadas estuvieron además la exministra de Minería Aurora Williams, quien relevó el avance sostenido de las mujeres en la industria, destacando que en la última década “su participación se triplicó, pasando de 7,7% en 2014 a 24% en 2025”; y la artesana Araceli Marín, quien puso el foco en la dignificación del trabajo manual, históricamente sostenido por mujeres, explicando que “la artesanía no solo genera sustento, también construye identidad y mejora el mundo desde lo cotidiano”.
Una mirada complementaria entregó la directora de coros Esther Rodríguez, quien, desde su trabajo en el Liceo Experimental Artístico, relevó el rol del arte como herramienta de inclusión. “Cuando cantamos juntos, dejamos de lado las diferencias. Lo que importa es lo humano, lo que sentimos”, planteó.
Desde la vereda del emprendimiento, Carmen Gómez abordó los desafíos de abrirse camino en sectores tradicionalmente masculinizados. “Nada ha sido fácil, pero la perseverancia abre puertas. Hoy trabajo con empresas internacionales, algo que en un comienzo parecía imposible”, confesó.
En tanto, Ana Olivares, quien logró la ley que reconoce a las llamadas Cantineras, puso énfasis en la importancia de rescatar la memoria histórica femenina recordando su largo trabajo para visibilizar el rol de las mujeres en la Guerra del Pacífico, señalando que “no se trata de competir con los hombres, sino de completar una historia que ha estado incompleta”.
Una línea similar profundizó María Canihuante, quien ha dedicado su vida a resguardar el legado cultural del norte, particularmente vinculado a la figura de Andrés Sabella. “No basta con trabajar; también debemos cultivar el arte, la memoria y la identidad. Pan, paz y poesía”, afirmó.
Palabras a las que ya se había sumado la actriz y Premio a las Artes Escénicas Nacionales, Teresa Ramos, quien evocó sus duros inicios profesionales, marcados por prácticas machistas en su gremio, frente a las cuales siempre defendió la igualdad entre hombres y mujeres. “¿No te das cuenta de que tu madre, tu hermana y tus amigas han hecho posible que seas quién eres?”, recordó que le decía a sus compañeros.
En conjunto y desde su panel de homenajeadas, todas coincidieron en un punto central: el empoderamiento femenino en Antofagasta no es un discurso, sino una práctica sostenida en el tiempo, construida desde múltiples disciplinas —minería, arte, oficios, emprendimiento y cultura— y profundamente arraigada en el territorio.