Con una activa participación estudiantil, la carrera de Kinesiología de la sede La Serena llevó a cabo una nueva jornada de apadrinamiento, iniciativa orientada a fortalecer la integración, el apoyo académico y el acompañamiento entre estudiantes desde el inicio de su formación. 

La instancia, impulsada por el Centro de Estudiantes de Kinesiología (CEK), convocó a alumnos de primer año junto a estudiantes de cursos superiores, quienes asumieron el rol de padrinos y madrinas. Su misión es apoyar, orientar y acompañar a quienes comienzan este proceso, consolidándose no solo como una guía académica, sino también como un respaldo humano dentro de la carrera. 

Durante la jornada, se presentó además al equipo que conforma el Centro de Estudiantes, relevando su rol en la vida universitaria y en la generación de espacios de participación y apoyo entre pares. 

La presidenta del CEK, Francisca Carvallo, entregó un mensaje centrado en la constancia y el sentido de propósito en la formación profesional. “Esta carrera no se trata de ser perfectos, se trata de ser constantes, de levantarse cuando algo no resulta y de recordar por qué eligieron estar aquí. Confíen en su proceso y, sobre todo, no caminen solos”, señaló. 

Por su parte, el director de la carrera, Mauricio Fredes, destacó el trabajo sostenido que ha permitido fortalecer la identidad y cohesión interna. “Esto es algo que se ha venido reconstruyendo hace cinco años. Hoy queremos mostrarles el sentido de unidad, reflejado desde 2025 con la conformación del centro de estudiantes, quienes han trabajado muy de la mano con nosotros. Queremos formar profesionales ejemplares, pero por, sobre todo, profesionales humanos”, indicó. 

En esa línea, enfatizó el rol transformador de la disciplina. “Ustedes van a trabajar con sus manos, con ellas evaluarán, generarán contacto y emociones. Se transforman en manos que transforman vidas. La mano representa unidad y equipo. Participen, acérquense y cuenten con nosotros, porque esta carrera es una familia”, expresó. 

Desde el cuerpo académico, el docente Felipe Opazo reforzó la importancia del trabajo colaborativo durante la formación. “Esta no es una carrera donde se estudia solo. Apóyense siempre, porque forman parte de una comunidad donde las fortalezas de cada uno complementan a las de sus compañeros. Como docentes, estamos para acompañarlos y queremos que el día de mañana digan con orgullo que son de la Universidad del Alba”, enfatizó. 

El apadrinamiento se proyecta así como una instancia clave para construir comunidad desde el inicio, promoviendo valores como la colaboración, la empatía y el compromiso con una formación integral.