
Las precipitaciones que se registran en Antofagasta han generado anegamientos y dificultades para el desplazamiento en distintos puntos de la ciudad. El escenario también obliga a extremar las precauciones para evitar accidentes y problemas de salud.
Ante este panorama, desde la Universidad del Alba sede Antofagasta nacen una serie de recomendaciones para enfrentar la emergencia y reducir riesgos. La directora de la carrera de Enfermería, Ilenia Berríos, puso énfasis en la importancia de contar con una preparación básica en los hogares.
“Es recomendable contar con un kit de emergencia para 48–72 horas”, señaló la académica, explicando que debe incluir un botiquín de primeros auxilios con gasas, vendas, apósitos, guantes desechables, antiséptico, termómetro y elementos básicos para curaciones, además de alcohol gel.
Medicamentos
La preparación también debe considerar los medicamentos de uso habitual que hayan sido indicados por un médico, como paracetamol, antiinflamatorios, sales de rehidratación y antidiarreicos, de acuerdo con las indicaciones médicas.
Si las condiciones dificultan el acceso a servicios básicos, contar con agua y alimentos resulta fundamental.
“Siempre, en caso de emergencia, debes contar con agua potable, aproximadamente dos litros por persona al día, alimentos no perecibles y que no requieran cocción”, indicó Berríos.
También recomendó mantener una linterna, pilas de repuesto, cargadores portátiles, una radio a pilas o batería, documentos importantes, algo de dinero en efectivo, artículos de higiene personal, mantas o frazadas y ropa de abrigo seca.
Durante una emergencia, niños pequeños, personas mayores y personas con discapacidad pueden requerir cuidados adicionales, por lo que llamó a considerar sus necesidades con anticipación.
En el caso de los niños pequeños, se recomienda contar con leche de fórmula, pañales y medicamentos pediátricos para algunos días. También se debe evitar que tengan contacto con agua estancada, por el riesgo de infecciones, y mantenerlos abrigados y secos.
“En los niños pequeños hay que evitar que jueguen en agua estancada por el riesgo de infecciones y mantenerlos abrigados y secos para evitar la hipotermia”, explicó Berríos.
Con las personas mayores, uno de los principales riesgos son las caídas por pisos mojados o espacios con poca iluminación, además de la posibilidad de deshidratación o descompensación de enfermedades crónicas.
“En las personas mayores hay que vigilar la deshidratación y la descompensación de enfermedades crónicas. También es importante evitar caídas, manteniendo los pisos secos y una buena iluminación”, señaló Berríos, y, cuando corresponda, recomendó controlar dos veces al día la presión arterial, glicemia y temperatura.
Para las personas con discapacidad, la planificación debe considerar sus necesidades específicas. Contar con un plan de evacuación adaptado, mantener disponibles elementos como silla de ruedas o muletas y asegurar el acceso a cuidadores y medicamentos puede facilitar una eventual evacuación.
Evitar exponerse a zonas inundadas
Las condiciones que deja la lluvia pueden convertir lugares habituales de desplazamiento en zonas de riesgo. El barro y las superficies mojadas aumentan la posibilidad de caídas, mientras que los objetos arrastrados por el agua pueden provocar golpes, cortes y heridas.
También existe riesgo de electrocución cuando el agua entra en contacto con instalaciones eléctricas, además de accidentes de tránsito y eventuales derrumbes o daños en estructuras.
El agua también representa un riesgo sanitario cuando entra en contacto con alimentos o es utilizada para el consumo sin las condiciones adecuadas. Por ello, Berríos llamó a utilizar agua segura, hervida o embotellada, y desechar los alimentos que hayan estado en contacto con aguas de inundación.
¿Qué hacer ante una caída o una persona con hipotermia?
Si una persona permanece mojada durante un periodo prolongado y comienza a sentir frío, debe ser trasladada a un lugar seco y abrigado. La ropa mojada debe ser retirada y reemplazada por ropa seca, utilizando mantas o frazadas.
Si está consciente, se pueden ofrecer líquidos tibios, pero no alcohol. Tampoco se deben frotar las extremidades.
Ante una caída, si existe sospecha de fractura o de un golpe en la cabeza o espalda, la persona no debe ser movilizada. Si presenta sangrado, se debe ejercer presión directa con una gasa limpia y, cuando corresponda, inmovilizar la zona afectada. Para golpes sin heridas abiertas, puede aplicarse hielo local durante aproximadamente 15 minutos.
En caso de una herida provocada por el contacto con agua contaminada, Berríos dijo que lo importante es “lavar la zona con agua y jabón durante cinco minutos, desinfectarla con yodo y cubrirla posteriormente con un apósito limpio”.