Las recientes precipitaciones que afectaron a distintos puntos de la Región de Antofagasta volvieron a poner en evidencia la necesidad de contar con ciudades preparadas frente a eventos meteorológicos que, aunque históricamente han sido poco frecuentes en la zona, pueden generar importantes impactos cuando se presentan con intensidad.

En este contexto, la experiencia de Valentín Volta resulta especialmente significativa, considerando que el actual vicerrector de la Universidad del Alba sede Antofagasta, se desempeñó como intendente de Antofagasta entre 2014 y 2016, período en que la zona enfrentó diversas emergencias, entre ellas, los aluviones registrados en 2015.

En una entrevista para el noticiero de Antofagasta Televisión, recordó parte de ese período. “Nos tocó enfrentar el terremoto de Iquique y al año siguiente, en marzo, nos toca el aluvión de Antofagasta, particularmente con efectos en Taltal. Y ese mismo año, en agosto, en Tocopilla”, apuntó.

Experiencia que permitió avanzar

Estas experiencias contribuyeron a reforzar la necesidad de avanzar desde una respuesta centrada en la emergencia hacia una política permanente de prevención. En 2014 existían cuatro vías de control aluvional construidas en Antofagasta, infraestructura que permitía proteger aproximadamente al 42% de la población de la ciudad.

A partir de ese diagnóstico se impulsó un convenio entre el Ministerio de Obras Públicas y el Gobierno Regional de Antofagasta, destinado específicamente al desarrollo de obras de control aluvional. La iniciativa contempló una inversión cercana a los $55 mil millones y permitió proyectar el aumento de cuatro a doce obras.

Las recientes lluvias volvieron a poner a prueba este sistema. Taltal registró precipitaciones superiores a las de 2015, pero las obras de mitigación contribuyeron a reducir el impacto asociado a la activación de las quebradas.

Actualmente, Antofagasta cuenta con doce vías de control aluvional y el desafío es continuar ampliando esta infraestructura. La proyección planteada apunta, al menos, a alcanzar 19 obras.

“Hay que avanzar a lo menos con las diecinueve y además avanzar en el sistema de alerta”, planteó Volta.

Como actual autoridad universitaria, también ha podido observar directamente las consecuencias de la emergencia en la comunidad educativa. La Universidad del Alba, sede Antofagasta, actualmente acompaña a ocho estudiantes damnificados por las recientes precipitaciones, reforzando las acciones de apoyo a quienes resultaron afectados.

Monitoreo y educación frente a una nueva amenaza

La preparación frente a los aluviones no depende exclusivamente de las obras de infraestructura. El monitoreo meteorológico, los sistemas de alerta y la educación de la ciudadanía constituyen otros componentes esenciales para disminuir los riesgos.

Durante su período como autoridad regional se instalaron estaciones meteorológicas en distintos sectores de Antofagasta, considerando que las precipitaciones pueden presentar diferencias importantes entre el norte, centro y sur de la ciudad.

A ello se suma el monitoreo mediante sistemas pluviométricos, que permite observar la evolución de las precipitaciones y el comportamiento del terreno. “Los equipos tienen que estar in situ, con un sistema pluviométrico que vaya permitiendo ver la cantidad de agua que llega en una quebrada en particular”, explicó.

Los sistemas de alerta también cumplen un papel fundamental. La experiencia de las recientes emergencias demuestra que la información debe ser suficientemente clara para que la ciudadanía pueda comprender qué está ocurriendo y qué acciones debe realizar.

“Creo que el mensaje que llega tiene que ser un poquitito más explícito”, planteó, al abordar la necesidad de mejorar las instrucciones de evacuación frente a la activación de una quebrada.

Educación preventiva

La educación preventiva aparece así como otro de los desafíos pendientes. A diferencia de un terremoto o un tsunami, la amenaza aluvional requiere que la población conozca las características de su territorio y las rutas de evacuación asociadas a cada quebrada.

Durante 2016 se realizó un simulacro de evacuación por aluvión en Antofagasta, experiencia que podría retomarse como parte de una estrategia permanente de preparación ciudadana. “Hay que darle más educación a esta nueva amenaza. Es distinta de la amenaza de terremoto y distinta también de la amenaza de tsunami”, enfatizó el vicerrector de la Universidad del Alba, sede Antofagasta.

Para Volta, la experiencia acumulada por la Región de Antofagasta demuestra que las políticas de prevención pueden trascender administraciones y convertirse en estrategias de largo plazo a nivel regional.