Cada meta comienza con un sueño, uno que se construye con años de estudio, perseverancia, sacrificio y el apoyo incondicional de quienes acompañan el camino. Ese sueño se hizo realidad durante la ceremonia de titulación de la Universidad del Alba sede Antofagasta, donde nuevos profesionales de Fonoaudiología, Nutrición y Dietética, Derecho, Psicología, Kinesiología, Ingeniería y Enfermería recibieron el título que marca el inicio de una nueva etapa en sus vidas.

Desde temprano, el Teatro Municipal de Antofagasta comenzó a llenarse de abrazos, sonrisas y miradas cargadas de emoción. Padres, madres, abuelos, hermanos, parejas y amigos ocuparon cada butaca con un mismo propósito: acompañar a quienes, tras años de esfuerzo, alcanzaban una de las metas más importantes de su vida.

Los docentes, protagonistas silenciosos de este recorrido, observaron con orgullo cómo quienes alguna vez llegaron a las aulas con incertidumbre hoy comienzan a escribir su historia profesional.

La ceremonia también estuvo marcada por un emotivo momento artístico gracias a la presentación del destacado saxofonista antofagastino Alén Amankay, cuya interpretación dio un sello especial a una jornada cargada de simbolismo y emociones.

Para el vicerrector de la Universidad del Alba sede Antofagasta, Valentín Volta, expresó que cada ceremonia de titulación representa uno de los momentos más significativos para la Universidad. “Vemos reflejado el esfuerzo de nuestros estudiantes y de sus familias. Entregamos a la sociedad profesionales preparados para enfrentar los desafíos de sus disciplinas con conocimientos, ética y un profundo compromiso con las personas. Como Universidad del Alba, nos llena de orgullo acompañarlos en este logro y saber que, desde ahora, serán embajadores de los valores que promovemos en cada una de nuestras carreras”, apuntó.

Un logro que también pertenece a las familias

La ceremonia dejó en evidencia que un título universitario no representa únicamente el esfuerzo individual del estudiante, en dodne detrás de cada profesional existe una red de apoyo que también celebra este importante hito. Ese fue el caso de Brayan Jiménez, quien acompañó durante toda la carrera a su pareja, Zaida González, titulada de Enfermería.

“Conocí a Zaida cuando cursaba segundo año y desde entonces estuve a su lado. Vi sus noches de estudio, sus frustraciones, sus internados y todo el esfuerzo que hizo para llegar hasta aquí. Hoy me siento profundamente orgulloso de verla cumplir esta meta”, expresó.

Una emoción similar vivió Angie Rodríguez, pareja de Brandon Álvarez, también titulado de Enfermería, quien destacó la perseverancia demostrada durante toda la carrera. “Fue un camino de mucho esfuerzo. Siempre confié en que lograría terminar en los tiempos que se propuso porque trabajó muy duro para conseguirlo. Estoy convencida de que vienen grandes oportunidades para él y mucho éxito en su desarrollo profesional”, comentó.

Un reconocimiento al esfuerzo y la perseverancia

Entre las autoridades presentes estuvo la seremi de Educación de Antofagasta, Carolina Moscoso, quien valoró el significado que tiene una ceremonia de titulación tanto para los egresados como para sus familias. “Hoy no solo celebran quienes reciben su título. También lo hacen sus familias, porque detrás de cada profesional hay años de esfuerzo, tiempo, sacrificio y un apoyo permanente. Es una enorme satisfacción ver culminar este proceso y acompañar a quienes comienzan una nueva etapa”, señaló.

La autoridad, además, manifestó su satisfacción por reencontrarse con la comunidad universitaria, recordando que también formó parte de la institución como académica, destacando el orgullo que significa ver a nuevas generaciones incorporarse al mundo profesional.

Reconocer la excelencia

Durante la ceremonia también fueron distinguidos estudiantes que destacaron por su desempeño académico y por representar los valores institucionales. Charlot Lisyanne, titulada de Fonoaudiología y reconocida con el Premio al Mejor Rendimiento Académico, recordó que su generación enfrentó importantes desafíos durante su formación.

“Vivimos una etapa compleja y llena de cambios, pero hoy cierro este proceso muy orgullosa y conforme con todo lo que aprendí. Además, estudiar en modalidad vespertina me permitió compatibilizar mi trabajo con la universidad, una oportunidad que abrió las puertas para seguir creciendo profesionalmente”, afirmó.

Por su parte, Isabella Alcaíno, distinguida con el Premio Espíritu Universidad del Alba, aseguró que uno de los mayores aprendizajes fue comprender el verdadero sentido de ejercer una profesión.

“Estudiar una carrera requiere mucho más que aprender contenidos. Significa poner el corazón, el compromiso y contar con una familia que acompañe todo el proceso. Lo que más valoro de la universidad es que nos enseñó a ser personas antes que profesionales. Saber relacionarse con quienes uno atiende es tan importante como el conocimiento técnico”, expresó.